*—Dante:
La velada continuó tranquila y animada.
Dante pasó de grupo en grupo, recibiendo felicitaciones por su vínculo, por el embarazo de Ezra y por la noticia de que serían dos bebés. Todos parecían tener algo que decir al respecto. Algunos bromeaban, otros le daban consejos que nadie había pedido y varios simplemente se alegraban de verlo sonreír después de semanas tan difíciles.
A él no le molestaba. De hecho, disfrutaba aquella normalidad.
Cada vez que encontraba a Ezra con la mirada y