*—Ezra:
Lentamente, sus ojos se abrieron y se toparon con un techo completamente blanco.
Durante unos segundos no entendió lo que estaba viendo.
Su mente permaneció atrapada en una neblina pesada y espesa, incapaz de organizar pensamientos coherentes. Todo se sentía lejano, amortiguado, como si estuviera emergiendo desde el fondo de un océano oscuro.
Parpadeó lentamente y el blanco sobre él se volvió más nítido, revelando luces suaves incrustadas en el techo.
¿Dónde…?
El pensamiento apareció c