*—Dante:
Dante se mantuvo bebiendo un rato más antes de decidir regresar. No vio a Ezra cuando abandonó el Royal, y supuso que estaría, como siempre, trabajando hasta tarde, evitando pensar en él. Bien. Que se mantuviera ocupado si eso lo hacía sentir mejor.
Al llegar a la empresa, el aroma dulzón lo golpeó de lleno cuando entró a la recepción.
Lo reconoció al instante: ese maldito champú otra vez. Ese aroma lo desquiciaba. Le nublaba la mente, agitaba sus instintos alfa y lo empujaba a pensam