*—Dante:
Cuando sus abuelos estuvieron frente a ellos, la presencia de Jean Louis se impuso sin esfuerzo. Noventa años no habían borrado ni un ápice de lo que era: un alfa dominante en toda su extensión. Su cabello blanco contrastaba con el recuerdo que Dante guardaba de aquel hombre de cabello negro y mirada afilada, unos ojos oscuros que parecían desnudarte el alma con solo observarte. Dominick había heredado esa misma intensidad, esa misma presencia, y de todos los nietos, era el que más se