*—Ezra:
Se suponía que no iba a recluirse, que no iba a permitir que aquello volviera a afectarlo, que sería más sincero con Dante, pero la realidad era otra muy distinta. Ezra estaba más ansioso y temeroso que nunca, atrapado en una espiral que ya conocía demasiado bien.
El encuentro con Liam, del que Dante aún no sabía nada porque no había encontrado el valor para decírselo, lo mantenía en constante tensión. Habían pasado casi dos semanas desde entonces, y aun así sentía su presencia como una