*—Damien:
Tomaron el desayuno con calma, conversando de sus proyectos laborales, del complejo turístico y de asuntos familiares sin que nada resultara pesado. Todo fluía ligero, casi cómodo, como si ese tipo de encuentros ya formara parte natural de sus vidas.
Cuando el reloj marcó las once, se levantaron para cumplir con la diligencia que los había reunido, y fue entonces cuando Dante, sin dudarlo demasiado, decidió llevarlos a la misma joyería a la que había ido con Dominick el año anterior