*—Dante:
Dante inclinó la cabeza, sus labios rozaron el aire entre ambos… estaba a punto de besarlo cuando…
Un gruñido grave y amenazante retumbó en el baño.
—¿Qué diablos…? —exclamó Dante, retrocediendo instintivamente.
Sus ojos buscaron la fuente del sonido hasta dar con una bestia negra, enorme y erizada, con los colmillos al descubierto y unos ojos verdes que brillaban con odio. El gato gruñía con tal ferocidad que parecía dispuesto a lanzarse sobre él en cualquier momento.
Dante se sobres