*—Ezra:
Luego de la confirmación, algo cambió entre ellos.
No fue inmediato ni brusco; fue como si la certeza de pertenecer el uno al otro hubiera encendido una chispa que ya estaba latente. El deseo no nació de la duda ni de la necesidad de probar nada, sino de la seguridad recién descubierta.
Se besaron con calma primero, saboreando la verdad que acababan de pronunciar. Hubo caricias lentas, susurros cargados de amor, palabras dichas contra la piel húmeda, como si quisieran tatuarlas en el c