*—Ezra:
Al final, dejaron las bromas a un lado y volvieron al trabajo, pero la sensación permaneció ahí, silenciosa, creciendo con paciencia, como una promesa que todavía no se atrevía a tomar forma.
Dante permaneció encerrado en su oficina el resto de la noche. Como siempre.
Ezra aprovechó para avanzar en los pendientes mientras el reloj corría en su contra. Tenían que salir ya a hacer sus supervisiones para el evento de San Valentín de mañana, pues todo exigía revisiones finales, horarios ext