*—Ezra:
Llegó al trabajo con más ánimo del que habría esperado, considerando todo lo que estaba ocurriendo en su vida. Tal vez era el cansancio acumulado, o quizá esa extraña sensación de que, por primera vez, algo estaba empezando a moverse en la dirección correcta.
Joseph ya se encontraba en su escritorio, revisando documentos con la tableta en mano.
—Llegaste temprano —comentó Ezra, deteniéndose frente a él.
Joseph levantó la vista y sonrió.
—Buenas noches —respondió con un tono alegre—. Y s