Hortência se quedó atónita. Era la primera vez que su madre, Berta, le hablaba de forma tan áspera.
—¡Madre! ¿Qué estás haciendo? ¿Qué tienen esos bastardos de tan interesante para que los mires así? —cuestionó Hortência en un arrebato de ira.
Berta agarró el brazo de su hija con entusiasmo y señaló a los tres pequeños.
—Mira bien a esos niños, Hortência. ¡Son la copia de tu hermano cuando era pequeño!
Al oír aquello, Luana actuó por instinto, intentando cubrir los rostros de sus hijos con las m