Vivian estaba tan aburrida con la rutina en casa que, siempre que surgía un tiempo libre, se aseguraba de invitar a Luana a almorzar. Luana, comprensiva, generalmente aceptaba las invitaciones con placer.
—Futura mamá, ¿qué se te antoja comer hoy? —preguntó Luana.
Las dos acababan de bajar las escaleras cuando, al pasar frente a un McDonald's, Vivian simplemente se paralizó. Sus ojos se quedaron fijos en la fachada; Luana percibió en el acto que ese era el antojo del momento.
—¿Quieres un poco?