Vivian se llevó tal susto que su mano tembló y casi se le cae el teléfono. Miró a Marcelo con enfado y le dijo:
—¿Por qué apareces así? ¡Te mueves sin hacer el menor ruido!
Marcelo señaló hacia la puerta, sin saber qué responder:
—He llamado antes, pero como no me oías, empujé la puerta y entré. La sopa ya está lista y ha alcanzado la temperatura adecuada. Tómala mientras sigue caliente, que si no se enfriará del todo.
Luana le dijo a Vivian:
—Bueno, baja y come. Ya hablaremos con más calma cua