—¿Usted está enferma? ¿Cree que sabe más que yo cuánto vale este vestido? —gritó la mujer, intentando intimidar a Luana.
Lejos de alterarse, Luana soltó una risa sarcástica: —Mi señora, cuando yo ya usaba Chanel, usted probablemente ni sabía que esa marca existía.
Y no era arrogancia; era la realidad de quien había nacido en cuna de oro en la familia Curie. Desde pequeña, Luana vestía lo mejor del mundo. Las prendas a la medida eran su estándar, y las cambiaba conforme crecía sin pensarlo dos v