Estevão jamás imaginó que, incluso después de tantos años, su madre aún recordaba eso.
—Ah, mamá, por favor, deja de hablar. Yo no abandoné la escuela porque mi familia fuera pobre. Fue simplemente porque no mi gustaba estudiar. Pensé que era mejor empezar a trabajar temprano que perder el tiempo en la escuela —dijo Estevão.
—Estás diciendo tonterías otra vez. Tú claramente estabas entre los mejores de la clase en esa época. Aunque no fueras el mejor, tampoco eras el peor. Incluso dijiste que,