Tras la entrada de Lorena en la Asociación de Música, Alessandro llegó a probar las habilidades de la pequeña. Le mostró el video de una presentación antigua, lamentando falsamente que la melodía original se hubiera perdido en el tiempo. Para su sorpresa, Lorena no se limitó a palabras de consuelo; se sentó en silencio y, en tan solo una hora, transcribió toda la partitura del concierto de memoria.
Alessandro quedó estupefacto. Para él, Lorena era un tesoro de valor inestimable, una reliquia le