Vivian respiró hondo, sintiendo el peso del equipo, pero también una ligereza en el alma que no conocía desde hacía años.
—Luana, tengo que colgar. Estoy trabajando en una emisora de televisión ahora y las cosas van bien, de verdad. Siento que finalmente encontré mi lugar —dijo, con un brillo genuino en la voz.
Luana sonrió del otro lado de la línea, sintiendo el alivio en aquellas palabras.
—Me alegro mucho por ti, amiga. ¡Pero ni se te ocurra volver a desaparecer por meses, o iré personalment