La mirada de Carlo se volvió gélida al instante. Entonces ese era el maldito que había abandonado a su hermana, dejándola con el corazón destrozado y obligada a recomenzar su vida desde cero en el extranjero.
— Deberías haberme contado antes, Luana. Habría mandado a alguien a darle una lección inolvidable — dijo Carlo, con la voz vibrando de furia contenida.
Luana suspiró, algo irritada.
— No vale la pena, hermano. Estoy bien ahora. Además, ¿para qué revolver el pasado?
En el fondo, solo deseab