Su búsqueda de Lorena no cesó; no podía detenerse hasta encontrarla.
Rastros. Aquellas personas eran astutas; después de escapar, desaparecieron sin dejar huella, como topos que se ocultan bajo la tierra. Luana pidió a alguien que recuperara las grabaciones de las cámaras de vigilancia de las calles cercanas, ¡pero las cámaras de esa área eran antiguas, decrépitas y prácticamente inútiles! Todas las pistas parecían haberse enfriado de nuevo. Luana sintió como si finalmente hubiera llegado a la