Heitor guardó silencio. Recordó que la pequeña computadora de Lucca había sido un regalo de Alessandro por su cumpleaños. Aunque se pudiera comprar exactamente el mismo modelo, el significado era diferente. Además, esa computadora había sido especialmente personalizada por Alessandro para garantizar que Lucca tuviera la mejor experiencia; ¡solo existía una en el mundo!
—A ver, ¿crees que se pueda arreglar? —Heitor miró a Lucca con dolor de cabeza y preguntó con cautela. Ese era su pequeño tiran