--- En ese preciso instante, Luana escuchó de repente el aullido de unos lobos y, poco después, vio a lo lejos varios pares de ojos brillando con un resplandor verdoso, mientras los animales, hambrientos, corrían directamente hacia ella. Luana intentó seguir avanzando con dificultad, y su cuerpo se balanceaba sin control. Una oleada de mareo la invadió y estuvo a punto de desmayarse; solo le quedó apretar los dientes y aferrarse a sus últimas fuerzas. Acababa de escapar de un peligro y ya se ve