-- Luana se acomodó en el asiento del acompañante mientras Alessandro tomaba el volante. Juntos llevaron a los niños a la escuela y, tras despedirse de ellos, Alessandro se preparó para conducir hacia el Grupo Curie, donde dejaría a su esposa para que comenzara su jornada laboral. —Alessandro, por favor, ajusta un poco más alto mi asiento —pidió Luana con voz suave—. Realmente no tengo fuerzas. Él notó que ahora ella empezaba a darle instrucciones, algo que rara vez hacía antes. Luana siempre h