Seus olhares se encontraron en el aire, con chispas saltando entre ellos. Quienes estaban alrededor casi podían sentir el olor a pólvora, como si una batalla del siglo estuviera a punto de estallar.
Sin embargo, Luana pronto notó que la mirada de Camila había cambiado, y cuando se encontraron nuevamente, solo había una sonrisa discreta y una sensación de extrañeza. Era como si las palabras provocadoras que acababan de ser pronunciadas hubieran sido solo una ilusión de Luana.
Pero Luana no podía