—Sí —respondió Luana suavemente—. Decidí quedarme con ellos.
Al decirlo, una cálida luz brilló en sus ojos.
Era la primera vez que hablaba con alguien sobre su embarazo. Aunque no mencionó los momentos más difíciles, aquella etapa había sido realmente muy dura.
Un embarazo normal ya era lo suficientemente agotador, pero ella llevaba tres bebés en su vientre.
Durante los primeros meses, las náuseas matutinas fueron tan intensas que apenas podía comer. Solo cerca del parto la situación mejoró un p