De repente, una mano esbelta pasó rápidamente frente a los ojos de Luana, proyectando una sombra blanca.
Vivian preguntó preocupada:
—Luana, ¿estás bien?
Después de leer la noticia, la expresión de Luana se volvió seria. Vivian creyó percibir un destello de tristeza en sus ojos.
«¡No puede ser! Esas dos le hicieron la vida imposible a Luana. ¿De verdad está triste por su accidente?»
Pero enseguida descartó esa idea.
«¡No! Debe de ser por Alessandro.»
—Tengo algo que hacer. Subiré primero —dijo