—Hermano... no quería que las cosas llegaran a este punto —comenzó ella, con la voz quebrada—. ¡Esa mujer... me provocó! Sabía exactamente qué botones presionar. ¡Solo quería darle un susto, lo juro! No planeé que el accidente fuera tan grave.
Berta intentó intervenir, acercándose a su hija con las manos extendidas.
—Hortensia, querida, no digas tonterías. Estabas fuera de ti, no sabías lo que hacías...
—Déjala hablar, mamá —la interrumpió Alessandro, con una voz que sonó como un látigo de hielo