«Pero mamá ya ha completado los trámites de traslado con la directora, así que probablemente no podremos volver al colegio mañana», dijo Luana, mirando a los niños con expresión preocupada. No quería que se pusieran tristes, pero como la situación era urgente, tenía que actuar. «La próxima vez, mamá os ayudará a invitar a vuestros mejores amigos a jugar aquí en casa, ¿de acuerdo?»
Los tres pequeños eran muy maduros. Al oír eso, aceptaron de inmediato sin llorar ni quejarse. Pero presenciar tant