Luana le guiñó un ojo a Mateus:
—Naturalmente, confío en que mi hermano se encargará de todo.
Mateus sonrió, con los ojos llenos de cariño por su hermana pequeña.
—No voy a perder más tiempo contigo. Deberías llamar a todos inmediatamente y contarles lo que ha pasado, especialmente a nuestro hermano mayor —dijo Mateus.
Solo de pensar en "Heitor", Luana ya sentía una punzada de dolor de cabeza . Imaginaba que, si le llamaba ahora, tendría que aguantar quejas interminables y ser asfixiada por su