La tensión en el coche lo cambió todo. Nora sentía el ambiente pesado, pero de una manera electrizante.
—¿Qué pasa? —Carlo detuvo el coche en el semáforo y la miró, notando su incomodidad.
Para evitar el cerco de los fans, Carlo se aseguró de conducir personalmente. Aunque podía sentir la mirada discreta de Nora durante todo el trayecto, fingió no notarlo hasta que ella comenzó a tirar del cuello de su camisa, como si el aire se hubiera vuelto escaso de repente. Él giró el rostro y vio que sus