CAPÍTULO 55. OSCURAS INTENCIONES
Luego de que Bastian ayudó a su madre y a Antonella, ambas mujeres tomaron asiento.
—¿Seguro que este lugar es uno de los mejores de la ciudad? —Bianca cuestionó no muy convencida.
—Le pregunté a un conocido, y me lo recomendó mucho. Bastián miró a su acompañante y sonrió. —¿Te gusta? —cuestionó.
—Es lindo —respondió y tomó la carta que les entregó a cada uno, el mesero.
—¿Has hablado con tu papá? —Bianca preguntó.
—No —Antonella contestó con seriedad.
—Aunque le llamaras, dudo mucho que tenga