CAPÍTULO 54. NO ACEPTO UN NO
La joven inspiró profundo, tomó su taza y bebió un sorbo.
—Está bien, vayamos despacio —respondió luego de unos minutos—, prometeme que me contarás todo de tu vida y no quedarán secretos que puedan afectarnos.
—Así será —respondió con emoción—. Prometo que todo será tan claro como el agua.
Antonella sonrió y frunció el ceño al escuchar mucho ruido procedente de la calle.
—¿En dónde estás? —cuestionó.
— Adivina.
—No lo sé. —Escuchó el timbre sonar.
Mordió sus labios y sonrió, entonces salió a ab