CAPÍTULO 15. CONFESIÓN
Puerto Escondido, Oaxaca-México.
—Tiene una vista maravillosa —Antonella dijo corriendo hacia la terraza de la mansión, para poder mirar hacia el océano.
—Es… espectacular —Inaki se aclaró la garganta recorriendo con su mirada, su silueta por la espalda y ladeó los labios.
—¿Aquí vives? —cuestionó.
—No. Hace poco tiempo acabo de adquirir el inmueble —informó seco—. Eres mi primera invitada.
—Gracias por el honor —respondió.
—Vamos para que te muestre tu habitación. —Estiró su mano, no pudo evit