CAPÍTULO 14. ¿QUIÉN ERES?
El corazón de Antonella se agitó con fuerza, al reconocer la voz de aquel hombre, giró en su eje, y todo se detuvo en instantes para ella, observó que la miraba y luego caminó a pasos firmes por el centro de la lujosa alfombra roja de la catedral. El corazón le latió con fuerza, de forma estruendosa.
— ¡Iker! —murmuró sin poder creerlo.
Sabina se puso de pie y se separó los labios en una gran O.
— ¡Franco! —dijo para sí misma, sin poder creer que estuviera reclamando a su prima.
—¿Qué quieres d