A pesar de la insistencia de Caleb, todavía fui con él a una de sus reuniones. Y aunque trato de concentrarme, sigo pensando en lo de anoche. Me acosté con Caleb. En el mismo cuarto. En la misma cama.
Me desperté, y él me tenía en sus brazos. No me moví. Fue muy reconfortante. Y desde entonces, no he dejado de estar orgullosa de mí misma. Probablemente, no sea nada, pero lo que he hecho es un gran paso. Me dio la esperanza de que puedo sanar. Que puedo olvidar. Y, sinceramente, no sé si hubiera