Finalmente, llegamos a su casa. Pero en lugar de entrar a la casa, nos detenemos frente a ella para charlar.
- Me alegro de que hayas venido de todos modos. Caleb me dijo sonriendo. Habría sido aburrido de lo contrario.
Le doy una pequeña sonrisa.
- Fueron tus hermanos quienes me empujaron a venir. Lo admito. Y ellos son los que eligieron a mis amigos.
Empieza a reírse un poco, sabe que son capaces de ello.
- Noté tu actitud hacia las mujeres de mis aliados. Dijo cambiando de tema. ¿Por qué te