Por la tarde, salgo de mi casa seguido de Keyaan. La entrega de armas es para esta noche. Arranco el coche y conduzco rápido. Estaba previsto que Kaysan viniera con nosotros, pero prefiero que se quede conmigo. Debe descansar y vigilar a Syra.
— Keyaan, te quedarás en el auto. Le digo _
¿— Qué? Dijo sorprendido. ¿Pero por qué?
— Nunca se sabe lo que puede pasar. Yo digo Tomarás mi lugar y te irás a casa si las cosas van mal. ¿Vale, Keyan?
Iba a replicar, pero detuve el auto.
— Si no me obedeces