Norman estaba en la parte trasera del coche, mirando por la ventana mientras la ciudad pasaba borrosa. El teléfono seguía en su mano. El blog de chismes seguía abierto. Los comentarios seguían llenándose de especulación y crueldad.
No le había dicho a Elisabetta que le creía. Había salido sin una palabra. La había dejado pensar lo peor. Era lo más difícil que había hecho en su vida.
Pero tenía un motivo.
Si se hubiera quedado, si la hubiera abrazado y le hubiera dicho que todo estaría bien, hab