Kim Carpenter estaba junto a la ventana de su apartamento tipo penthouse, con una copa de champán en la mano. La ciudad brillaba bajo ella, un mar de luces que parecía extenderse sin fin. Bebió un sorbo lento y sonrió.
Su amiga Vanessa estaba sentada en el sofá blanco, con las piernas cruzadas y su propia copa ya medio vacía. La botella se enfriaba en una cubitera plateada sobre la mesa entre ambas. Un plato de queso y galletas sin tocar descansaba a un lado.
Vanes