La sala de juntas estaba tensa.
Norman estaba de pie al frente de la larga mesa de caoba, con las manos apoyadas sobre la madera pulida. Su mandíbula estaba tensa. Sus ojos eran fríos.
A su alrededor, los ejecutivos de Blackwood Industries permanecían congelados en sus asientos. Algunos miraban a Norman. Otros miraban a Sara, que acababa de levantarse de su silla con fuego en los ojos.
Sara golpeó la mesa con el puño.
El sonido retumbó en la sala como un trueno. Las tazas de café vibraron. Los