Después de la llamada, Elisabetta regresó apresuradamente a la casa. Su mente aún daba vueltas por las palabras de Tessa, pero dejó esos pensamientos de lado por ahora. Necesitaba irse. Tenía que ir a la casa de su madrastra y descubrir qué nuevo problema la estaba esperando.
Vio a una criada en el pasillo y caminó rápidamente hacia ella.
—Por favor, dile al conductor que prepare el coche —dijo Elisabetta—. Necesito salir.
La criada asintió y se apresuró a irse.
Elisabetta se giró y volvió haci