Mundo ficciónIniciar sesiónEl agudo sonido de unos tacones resonó por el pasillo que conducía a la sala de espera para visitantes.
Romilda caminaba con la barbilla en alto, la espalda recta y una confianza que irradiaba en cada paso.
Seguía al oficial que la escoltaba.
—¿Quién fue el que pidió reunirse conmigo? —preguntó para asegurarse.
—El señor Aaron.
Romilda asintió ligeramente.
—Ah, cier







