Rose pudo escuchar unos pasos y el sonido de una puerta abriéndose de golpe.
Era Aaron.
Sin saber qué decir, simplemente inclinó ligeramente la cabeza a modo de saludo.
—Oh, por el amor de Dios... —Aaron sonaba claramente irritado.
Se volvió hacia el interior de la oficina y anunció:
—¡Esta es Rose! ¡Va a trabajar aquí como mi nueva secretaria!
¿Secretaria?
Rose parpadeó confundida.
Había pensado que Aaron le ofrecería otro puesto, quizá como asistente o en algún departamento administrativo.
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