Rose lanzó una última mirada a Aaron antes de bajar del coche, mientras él permanecía sentado en el interior. Respiró hondo, asegurándose de que realmente hablaba en serio al permitirle ir. La expresión de Aaron parecía tranquila, pero Rose dudaba que su corazón estuviera tan sereno como su rostro.
—¿De verdad me permites reunirme con Matteo a solas? —preguntó Rose, buscando una confirmación.
Aaron asintió.
—No se atrevería a hacerte nada en un lugar público. Solo asegúrate de mantenerte alejad