La semana después de la boda fue la semana más ordinaria que habían vivido.
Elena fue a trabajar. Ryan fue a trabajar. Volvieron a casa, prepararon la cena, jugaron al ajedrez, leyeron en el sofá, fueron al mercado el sábado y compraron osmanthus y miel, y pasaron diecisiete minutos con el apicultor, que había desarrollado una nueva teoría sobre la relación entre las lluvias y el rendimiento del trébol, algo que a su abuelo le iba a resultar extremadamente interesante.
No ocurrió nada dramático