Isabella
El trayecto a la galería fue silencioso y extrañamente tenso.
El cumplido de Liam me había impactado tanto que tardé un buen rato en asimilarlo. Antes de darme cuenta, ya estaba sentada en su coche. Aunque llevábamos quince minutos conduciendo, seguía paralizada por la incredulidad.
Para ser sincera, jamás esperé que Liam me hiciera un cumplido.
¿Abofetearme? Claro.
¿Llamarme juguete? Sin duda.
¿Insultarme? Por supuesto.
¿Pero decirme guapa?
No.
Ni en un millón de años.
Sabía que, desp