Al fin había llegado el día siguiente. Williams ya se había bañado y desayunado; entró al dormitorio y encontró a Charlotte sentada en silencio sobre la cama, abrazándose las piernas, sumida en profundos pensamientos. Se preguntó qué pasaría por su mente y por qué no se estaba arreglando para salir, ya que pasaba de las diez de la mañana.
—Oye, ¿estás lista para irnos? ¿Por qué no te estás preparando? Llevas ahí sentada desde el desayuno, ¿está todo bien? —preguntó Williams con inocencia.
Charl