Charlotte se despertó en mitad de la noche y se abrazó las rodillas, sumida en sus pensamientos; no sabía qué hacer. Unos minutos después, empezó a llorar. Se tapó la boca para evitar despertar a Williams. Nunca se había visto en una situación tan difícil: tenía que elegir entre los dos hombres de su vida, y aunque la lógica y la razón apuntaban a Williams, no soportaba la idea de que Josh se suicidara por su culpa.
Le aterraba la idea de vivir con esa culpa el resto de sus días, sabiendo que p