Vania Cooper
Al llegar a casa fue imposible sacar mis manos de su cuerpo, pero lo soporté por unos minutos antes de moverme hacia la habitación de Clay.
La cocinera se había ofrecido para cuidarlo mientras ambos estábamos fuera, pero al ser tan tarde las luces de su habitación estaban apagadas y él se encontraba profundamente dormido. Su respiración era lenta y acompasada y su rostro se mostraba tranquilo, por lo que estaba tiendo un buen sueño.
Sin querer despertarlo salí de la habitación con