Colton Clinton
Las horas pasaban demasiado lentas cuando Vania no estaba cerca. Si bien amaba mi trabajo, durante los últimos meses mis prioridades se habían establecido y esclarecido. Y una de ellas era Vania. La hermosa mujer que me conquistó con su lengua filosa y su sonrisa suave dirigida a mi hijo.
Ni siquiera sé cuándo terminé tan enamorado de esta mujer, solo sabía que ella era la indicada, la mujer que siempre esperé encontrar para pasar el resto de mis días a su lado.
Ahora la tenía y