Mi mirada permaneció profundamente clavada en el rostro de la mujer mientras ella miraba a Clay por última vez antes de darse la media vuelta y enfrentarme.
Muchas emociones me envolvieron a tenerla tan cerca. La ira, la rabia, Jesús, era una bomba que explotaría en cualquier instante sino me controlaba.
—Claramente le hice una pregunta.
Mi tono de voz no había ascendido, pues no quería despertar a Clay en medio de un confrontamiento con la mujer que lo había engendrado.
Porque esa era la mujer